sábado, 26 de diciembre de 2009

3 de Noviembre

Nos levantamos aun con la sensación de paz y tranquilidad que la noche anterior nos dio la travesía.

Antes de ir a desayunar, hacemos las maletas, aunque la noche anterior, ya habíamos recogido la mayoría de la cosas.

Saboreamos por última vez el variado bufet del hotel Sheraton de Langkawi. Decidimos luego, tomar las últimas fotos del hotel.

Nos las acercan las maletas al hall del hotel.

Estamos a punto de vivir la última aventura en Malasia. Nos acercamos a la recepción para pagar la cuenta y resulta que la mayoría de las tarjetas de crédito no funcionan. Qué raro, ya que un par de días antes no había habido ningún problema con ellas.

Sacamos los últimos ringins, pero las cuentas no salen, sacamos los dólares singapurenses que tenemos, pero aun no salen las cuentas.
La recepcionista tampoco pone ninguna intención para ayudar con el problema con las tarjetas.
Dulce se acuerda que tiene otra tarjeta. Salvados!!
Esta sí que pasa.

Creemos que no querían coger las tarjetas de débito.
Durante todo el viaje, nunca hemos tenido problemas con las tarjetas hasta que hemos llegado.

Después del sofoco inicial, cogemos un taxi y nos dirigimos al aeropuerto con dirección a Singapur.

Llega nuestra hora de embarque y subimos al avión en dirección a la ultima parte de nuestro viaje.
Después de una hora de vuelo, aterrizamos en el aeropuerto de Kuala Lumpur. Aquí vemos como suelen cargar las maletas en malasia. jejejeje.

Finalizan la carga de la mercancía en el avión y continuamos con nuestro viaje.

Una hora y pico después llegamos al aeropuerto de Singapur. Este lugar nos parece muy familiar... jajaja.

Esta vez en lugar de coger el metro, nos decidimos a coger un taxi, ya que, esta vamos cargados con las maletas y encima llenas de cosas.
Cogemos el taxi que nos dejan en el Sheraton de Singapur.
Este hotel se encuentra alejado de lo que es distrito comercial.

Subimos a la habitación. Abrimos la puerta y nos encontramos con algo que no nos esperábamos y es que la habitación mucho más pequeña de lo que hubiéramos esperado de la categoría del hotel.
A pesar de la desilusión inicial, nos pusimos nos a deshacer las maletas.

Ha llegado la hora de cenar y decidimos cenar en la habitación después de dar una vuelta por la zona, estamos cansados y queremos aprovechar al máximo al día siguiente.

Una vez terminada la cena, nos vamos a dormir para levantarnos mañana para hacer las últimas compras del viaje.

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