Hoy nos hemos levantado con el día nublado, la lluvia de ayer ha incrementado aún más la humedad que normalmente hay, es un día pegajoso pero eso no nos va a quitar las ganas de salir.
Nos acercamos a desayunar y después pedimos un taxi para ir directamente a la Noria de Singapur, no tenemos ganas de volver a quedarnos sin llegar por ir andando.
En unos minutos nos dejan en la entrada, el recito está muy curioso, es todo redondo y justo en el centro se abre y ves la noria desde un pequeño trozo de jardín.
Sacamos los billetes y nos dirigimos 2 plantas más arriba a la cola para entrar, cuando nos toca nos ofrecen auriculares para oír una explicación de lo que ves pero no los tienen en español así que no los cogemos ya que en la cabina narran la explicación en inglés.
Entramos en la cabina y la primera impresión es como que estás dentro de una capsula.
Toda la vuelta tarda como 30 minutos y la verdad es que es una experiencia muy chula, las vistas son impresionantes y te dan un plano redondo muy chulo desde el que puedes orientar los distintos edificios de la ciudad. También se ve parte del trazado del circuito de Fórmula 1, ya que parte trascurre por el lateral de la noria, desde allí se ve la zona donde normalmente están los boxes. Está zona del circuito está siempre cerrada al tráfico.
Otra cosa que es impresionante es la vista de los barcos atravesando el estrecho de Singapur y eso que hoy no es un día de mucha visibilidad por las nubes, pero puf que cantidad de barcos enormes que pululan por ahí.
La verdad es que la noria va muy suavemente y aunque llega a una altura considerable en ningún momento da miedo, está muy bien cuidada.
Una vez completada la vuelta salimos a la parte baja nuevamente ya que queremos hacernos una foto en el trazado del circuito pero no nos da tiempo, empieza a llover de una forma increíble de repente los rascacielos que acabábamos de estar viendo en menos de 2 minutos han desaparecido y están cubiertos por las nubes.
Sin podernos mover de allí aprovechamos y vemos un poco el recinto por dentro, esperando que pase la lluvia y podamos hacer la tan ansiada foto. Después de más de 20 minutos decidimos irnos ya que no parece que vaya a parar.
Tomamos un taxi para que nos lleve al teleférico. Hoy queremos visitar Sentosa... menudo error, después de todo el camino cuando llegamos a lo más alto y nos deja el taxista, después de hablar con una señora muy maja pero que vive en el limbo conseguimos averiguar que está cerrado por la lluvia y que no se van a hacer viajes a la isla. Y nosotros allí tirados sin taxi y sin forma de volver a la ciudad. De repente nos indica la buena mujer que podemos coger un autobús que acaba de llegar para bajar de nivel a una zona que tiene acceso a taxis. Nos subimos sin saber si cuesta o no algo y cuando preguntamos nos indican que es gratuito. Bajamos a otra zona del teleférico y allí cogemos un taxi.
Como la cosa pinta mal porque no deja de llover decidimos acercarnos al centro comercial donde compramos las cámaras para comprar otra que nos han encargado. Como la cosa está chunguilla comemos en el Burger que hay al lado ya que con tanta lluvia tampoco puedes ir muy lejos.
Menuda odisea de tarde, con lo bien que se nos dio a la ida y sin embargo a la vuelta que mal el regateo, bueno mal no ese se nos dio bien pero luego a la hora de pagar nos intentaban timar y nada vuelta a empezar en otro sitio. En algunas tiendas nos intentaban vender cualquier cosa que no fuera Nikon jejejejeje la verdad es que tampoco nos lo pasamos tan mal pero era un poco frustrante. Finalmente decidimos ir a donde compramos la videocámara que nos trataron muy bien y nos salió a buen precio y acertamos. Sacamos la cámara con memoria al precio que queríamos, eso si habíamos estado toda la tarde para eso, aunque tampoco es que tuviéramos muchas más opciones porque no había dejado de llover en todo el día. Eso sí, sobre las 6 de la tarde hicimos otra pausa para tomarnos un capuchino en uno de los puestos cercanos, mientras veíamos a la gente empapándose literalmente por la calle.
Antes de irnos aprovechamos para comprar otra maleta más, eso si esta vez más pequeña para poderla llevar de equipaje de mano donde podríamos tener a mano tanto los regalitos como las cámaras y el portátil y que no sufrieran los golpes del aeropuerto.
Como la cosa no mejoraba decidimos cenar en el hotel ya que el día anterior había comprado cosillas para cenar y así aprovechábamos para ir haciendo las maletas y colocando cosas ya que al día siguiente nos íbamos por la noche y queríamos aprovechar nuestro último día.
sábado, 26 de diciembre de 2009
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