domingo, 1 de noviembre de 2009

23 de Octubre 2009

Hoy nos hemos levantado a las 8:30, para prepararnos para una larga caminata a través de la selva de unos 4 Km. Parece que no es mucha distancia, pero os aseguramos que si lo es.
Hemos subido y bajado desniveles bastante considerables, con algún que otro amago de caída.

El guía que llevamos nos ha estado explicando un poco el tipo de plantas y animales que hay en la selva. Hemos visto ardillas, pájaros y un escorpión. Parece que la vida en la selva es como un pub, solo abre cuando es de noche.

La selva es como la que aparecen en los documentales de La 2. Muchas flora y sonidos.

El guía nos ha enseñado una planta que según le dé el sol, sus hojas tiene un color u otro de día sus hojas son azuladas y es de noche cuando se vuelve verde.

Hemos visto muchísimas lianas de diferentes formas y tamaños. Son increíbles las formas que se dan en la naturaleza.

En el medio del camino, el guía nos ha indicado que si queríamos ir por otro camino más largo para llegar a los canopis, para el que no lo sepa, son unos puentes colgantes que van de árbol en árbol.

Lo hemos estado pensado unos minutos y después de ver cómo estaban nuestra fuerzas, hemos decido ir por el más corto.

Después de unos metros, hemos llegado a los canopis.

El guía nos ha comentado que tenemos que ir uno detrás de otro a una distancia de unos 10 metros.

Hemos empezado andar sobre ellos. Aquello se balanceaba, a veces suavemente y otras no, Dulce se lo ha pasado en grande en ellos, tenía una cara de felicidad en la cara increíble, ahora la entiendo mejor cuando me habla de sus recuerdos en los campamentos.

Bueno como os comentaba apenas ves el suelo, ya que, hay mucha vegetación y no te haces a la idea de la altura a la que te encuentras por más que mires hacia abajo.

Ha sido muy divertido.

Una vez que hemos terminado los canopis hemos seguido el sendero para encontrarnos con nuestro guía y así poder seguir la ruta de vuelta al Mutiara.
La vuelta ha sido mas fácil, pero el trazado no era como ir por Madrid, el suelo estaba húmedo y lleno de arcilla, con multitud de raíces y lianas por el camino y desniveles a veces importantes que salvar incluso a veces era imposible agarrarse a nada.

Hemos llegado a la casita y hemos cerrado la puerta. Después de la caminata hemos acabado reventados, sudados y llenos de barro. Hemos dejado la ropa y las zapatillas fuera al sol para ver si se secaban un poco.

Después de descansar un poco y ducharnos hemos intentado limpiar las zapatillas, en ese momento, Juanjo ha recibido el ataque de unas avistas selváticas, jajajaja. Los puñeteros insectos le han dejado una buena marca que poco a poco está desapareciendo. No ha habido víctimas, solo un herido leve. Su estado es favorable.

Luego hemos visto que donde se produjo el ataque hay una pequeña colmena. Evitaremos salir... jajaja.

Hemos pasado la tarde disfrutando de la paz y los sonidos del resort y hemos cenado en el bufet.

Una vez terminado, hemos vuelto a la casita, haciendo las correspondientes fotos de rigor.

El Resort en que estamos Resort Mutiara Taman Negara, se encuentra en el parque nacional de Taman Negara, en región de Pahang.

Las instalaciones están bien, pero si alguien tiene unas expectativas más altas se verá un poco defraudadas hay que tener en cuenta que estamos selva a dentro en una zona de difícil acceso.

El trato del personal del resort es excelente. Gente muy amable.

Aquí todo está distribuido en casitas de una o dos plantas, excepto un edificio que es un cuarto para dormir y ducharse. Exteriormente son de madera.
Su interior sigue una decoración muy acorde con el entorno.

Solo podemos opinar de nuestra casita.

A pesar de sus numerosas ventanas, tiene un aire de penumbra, muy sugestivo (no sabemos, si es así, o lo han hecho a propósito).

Personalmente yo creo que este resort es más un campamento juvenil que un resort en si además sin muchas actividades o entretenimientos que las excursiones ofertadas. Dulce me dice que le recuerda a cuando ella iba de campamento y que sería un sitio ideal para hacer muchas otras actividades. Fuera de las excursiones en el resort poco puedes hacer más que tomarte algo en el bar. A no ser que pases al otro lado del rio al pueblo a cenar y poco más.

El único gran problema o incomodidad, como es lógico al estar en medio de la selva, son los insectos.
Es frecuente ver hormigas y mosquitos. Para aquellos que sean un poco escrupulosos con el tema de los mosquitos, no recomendamos este sitio.

Es resto es una pasada, rodeado de plantas, arboles, flores y una tranquilidad que solo es perturbada por los sonidos de la propia selva. La verdad es que se respira tranquilidad y aromas limpios. La palabra Serenidad también sería apropiada y desde luego que aquí se vive a otro ritmo.

Bueno estamos preparando las maletas para partir al siguiente destino Penang.

Ya os seguiremos informando.

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