domingo, 1 de noviembre de 2009

25 de Octubre 2009

Después del palizón de transporte de ayer, nos encontramos un poco cansados.

Nos levantamos y después de desayunar, nos dedicamos a visitar el hotel y sus instalaciones.

Todos los hoteles que hemos estado, a excepción del Mutiara, tienen un hall espectacular.

Hemos paseado por los jardines, el hall, la zona de la piscina.




Paseando y paseando, hemos visto que la playa está a unos 20 metros del hotel y tiene acceso directo.

Es de arena blanca y muy larga, invita al baño pero es imposible ya que está prohibido porque hay muchas medusas así que nos quedamos con las ganas.





Cuando llegó la hora de comer, nos pusimos mano a la obra pero llegamos tarde a comer al hotel ya que a las 14:30 ya no te sirven en el restaurante, así que pues nada a comer en la habitación otra vez como marqueses.
Pedimos unas coca-colas (eran enormes), espaguetis boloñesa (Juanjo) y un plato malayo (Dulce) del que olvidamos apuntar el nombre, la verdad es que fue un poco una suerte porque sabíamos que llevaba picante, al menos sabíamos a qué atenernos, pero luego resultó un poco picante y muy bueno, eran unos tallarines de arroz o soja con mucho sabores.



De postre cogimos un Banana Split y a Dulce se le ocurrió que podíamos probar un postre típico de aquí ... en qué hora, que cosa más mala con judías, helado, hilo picado con un sirope rosa, unas cosas blancas y trozos varios de gelatinas con maíz dulce, pufff lo probamos pero poco más era demasiado para nosotros. El servicio eso si atento y agradable.



Un par de horas más tardes, decidimos visitar los alrededores, el hotel se encontraba en la población de Batu Ferrighi. Es una ciudad costera en la que el turismo es la base de su economía. Es un pueblo muy acogedor.
Después de una par de horas, hemos visto como se iba montado un mercado.
Cada vendedor monta su puesto y coloca sus cachibaches. Venden de todo, relojes, cinturones, gorras, fruta, telas, zapatillas, etc.. Había mucha falsificación, jejejeje, como no.

A media que nos acercamos nuestro hotel, hay mas y mas puestos callejeros, es curioso que cuando hemos salido del hotel, no había nada y ahora está toda la calle llena.

Una vez recorrida la mitad de la población hemos decidido recorrer integro el mercado, en una cafetería muy cuca hemos parado a tomar algo tranquilamente mientras la noche se nos echaba encima.

De vuelta no lo podemos evitar y terminamos comprando un par de tonterías en el bazar.

Una vez que llegamos al hotel sin muchas ganas de cenar ya que la comida había sido abundante y tardía nos dedicamos a planificar el programa para mañana hasta que llega la hora de conectar con la familia con la que hemos quedado para hablar y verles las caritas.

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