Comienza el día después del desayudo de rigor, hemos ido a Goergetown para confirmar la reserva para el ferry para a Langkawi.
Una vez confirmado, hemos empezado con la visita turista de la ciudad. Siguiendo la guía Lonely Planet, hemos recorrido gran parte de los sitios más importantes de la ciudad.
Hemos estado en el distrito colonial. La primera escala ha sido la torre del reloj dedicado a la reina Victoria de Inglaterra que se encuentra junto al fuerte Cornwallis.
Mientras caminamos, nos hemos encontrado un faro y nos hemos acercado a verlo. Juanjo ha decido a subir hasta arriba para admirar las vistas ya que aparte del faro también había un mástil y toda la parte superior del fuerte.
Desde allí se veía el puente más largo del sureste asiático, el puente de Penang que conecta la isla de Penang al continente.
Hemos visitado el Ayuntamiento, el Consistorio, el edificio de la Asamblea del Estado, la Corte Suprema, etc., hemos pasado por la iglesia de San Jorge y la catedral de la Asunción y numerosos templos chinos, hindúes, etc.
Mientras caminamos, estamos notando los efectos del sol, estamos sudando como pollos e intentamos cobijarnos en las sombras que nuestro camino nos va permitiendo. Encontramos un pequeño café, en que nos paramos a descansar.
Una vez recuperados, nos dirigimos a visitar la zona de Chinatown, es una zona muy pintorescas, llena de comercios y algún que otro templo.
Llega la hora de comer nos encontrábamos cerca de un centro comercial y como nada de lo que habíamos visto nos inspiraba confianza pues hemos entrado allí ya que cada vez que nos acercábamos a un sitio por hache o por ve hacia algo antihigiénico que nos desanimaba.
Entramos al centro comercial y después de recorrerlo nos hemos sentado en uno donde los platos tenían foto jajajajaja pero eso no significa que no pique. La visita a este restaurante no ha sido del todo buena, ya que a Dulce, le han servido un arroz que pica mucho (por estas tierras le echan picante a todo) menos mal que habíamos pedido que no tuviera picante que si no, pero al menos el mío estaba rico.
Después de comer continuamos la visita por Georgetown con la intención de ver una pagoda malaya, al cabo de un par de horas, el cansancio nos va pudiendo y no conseguimos localizar la pagoda para nuestra tristeza, por más que seguimos el mapa y buscamos nada, por fin decidimos regresar al hotel y de camino vemos la dichosa pagoda ... en una calle distinta la que indican en todas partes ... ya nos da igual el día ha sido muy largo y estamos realmente cansados.
Después de descansar y asearnos, nos vamos cenar al comedor de hotel.
La cena está muy buena y disfrutamos de la noche y un poco del mar.
Subimos a la habitación y nos ponemos otra vez con las maletas para prepararla para mañana siguiente y dejar todo listo para no ir con prisas al levantarnos.
Una vez confirmado, hemos empezado con la visita turista de la ciudad. Siguiendo la guía Lonely Planet, hemos recorrido gran parte de los sitios más importantes de la ciudad.
Hemos estado en el distrito colonial. La primera escala ha sido la torre del reloj dedicado a la reina Victoria de Inglaterra que se encuentra junto al fuerte Cornwallis.
Hemos visitado el Ayuntamiento, el Consistorio, el edificio de la Asamblea del Estado, la Corte Suprema, etc., hemos pasado por la iglesia de San Jorge y la catedral de la Asunción y numerosos templos chinos, hindúes, etc.
Una vez recuperados, nos dirigimos a visitar la zona de Chinatown, es una zona muy pintorescas, llena de comercios y algún que otro templo.
Llega la hora de comer nos encontrábamos cerca de un centro comercial y como nada de lo que habíamos visto nos inspiraba confianza pues hemos entrado allí ya que cada vez que nos acercábamos a un sitio por hache o por ve hacia algo antihigiénico que nos desanimaba.
Entramos al centro comercial y después de recorrerlo nos hemos sentado en uno donde los platos tenían foto jajajajaja pero eso no significa que no pique. La visita a este restaurante no ha sido del todo buena, ya que a Dulce, le han servido un arroz que pica mucho (por estas tierras le echan picante a todo) menos mal que habíamos pedido que no tuviera picante que si no, pero al menos el mío estaba rico.
Después de descansar y asearnos, nos vamos cenar al comedor de hotel.
La cena está muy buena y disfrutamos de la noche y un poco del mar.
Subimos a la habitación y nos ponemos otra vez con las maletas para prepararla para mañana siguiente y dejar todo listo para no ir con prisas al levantarnos.
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